Radiografía de la movilidad en la UE

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Madrid (EuroEFE).- La movilidad en la Unión Europea (UE) es mayor que nunca, según sostiene el informe “People on the move: Statistics on mobility in Europe” (“Personas en movimiento: Estadísticas sobre la movilidad en Europa”), un estudio que recoge los últimos datos estadísticos elaborados por la oficina de la Comisión Europea Eurostat, y que muestra una radiografía de la movilidad en la UE.

Las cifras del informe revelan que la creciente movilidad es una tendencia de las últimas décadas.

En 2018, de los 512 millones de personas que residían en la Unión Europea (UE), el 7,8% era nacional de un país diferente del que residía en ese momento: el 3,4% tenía nacionalidad de la UE y el 4,4% de un tercer país.

En esta línea, el dato de migraciones también ha fluctuado dentro del territorio comunitario -tanto con residencia permanente como de forma temporal-. En términos globales, el número de migrantes tanto de ciudadanos europeos como de países terceros, ha pasado de 3,4 millones en 2013 a 4,3 millones en 2017 -cabe destacar el pico migratorio registrado en 2015, cuando se superó los 4,6 millones-.

 

 

El flujo migratorio también se ha visto reflejado en el número de permisos de residencia otorgados en la UE a ciudadanos de terceros países. De hecho, desde 2008 se ha producido un aumento significativo que ha pasado de 2 a 3 millones en los últimos 10 años. Ucrania es el país al que más permisos se han otorgado (el 21% del total), seguido de Siria (7%), China (6%) e India y EEUU (5% cada uno).

A tenor de lo anterior, el 32% de las solicitudes para obtener un permiso de residencia están relacionadas con cuestiones laborales; el 27% alude a razones familiares y el 17% vinculado a la educación. El 24% se solicita por otras razones, entre ellas, la protección internacional.

El sector industrial es el que más ciudadanos de otra nacionalidad emplea

En términos laborales, las últimas estadísticas de Eurostat en la materia (2018) sostienen que en un total de trece Estados miembros, la tasa de empleo es más alta entre nacionales y trabajadores con ciudadanía europea, en contraste con Rumanía y Eslovaquia, donde “la tasa de empleo fue más alta para los ciudadanos no pertenecientes a la UE”, explica el citado informe.

Luxemburgo, Irlanda y Chipre encabezan la lista de países que cuentan con un mayor número de ciudadanos de otros países comunitarios en su tasa de empleo, con un 49,4%, 12,8%, 11,4%, respectivamente.

Por su parte, los países más emplean a ciudadanos de fuera de las fronteras de la UE son Estonia (13,1%), Malta (9,4%) y Chipre (7,6%).

Por sectores, el industrial es el que más trabajadores tiene con otra ciudadanía europea. En línea con los datos globales, Luxemburgo supera el 60%, seguido de Irlanda (15,4%) y Chipre (14,9%).

Cifras similares arroja el sector servicios, donde el 48,1% de los trabajadores luxemburgueses tenían otra nacionalidad europea. En el caso de Irlanda, la cifra se eleva al 12,6% y en Chipre alcanza el 7,6%.

En lo relativo al sector agrícola, Dinamarca (11,7%) presentaba la tasa más elevada de trabajadores de la Unión Europea, seguido de Reino Unido (8,8%) y Chipre (7,6%).

 

No obstante, en cuanto al ámbito laboral, la movilidad no siempre implica un traslado de residencia. De hecho, según Eurostat, en 2018, un total de 1,3 millones de personas atravesaban las fronteras para acudir a su lugar de trabajo.

Los trabajadores transfronterizos se encuentran, principalmente, entre Polonia y Alemania, donde la cifra asciende a 125.000 personas; pero también en las fronteras que limitan Francia y Luxemburgo (88.000), Alemania y Luxemburgo (52.000), Eslovaquia y Austria (48.000) y Francia y Bélgica (46.000).

De los datos estadísticos se desprende, además, que en el perfil de trabajador transfronterizo destaca, en el caso de los varones, la ocupación en el ámbito de la construcción, seguido del manufacturero, mientras que las mujeres provienen del sector sanitario.

Los estudiantes se mueven un 22% más en el último lustro

Pese a que la movilidad dentro de las fronteras Schengen está motivada por diversas razones, los programas de movilidad estudiantil han potenciado el incremento en la estancia de ciudadanos fuera de sus países de residencia.

Desde 2013, la movilidad de estudiantes tanto comunitarios como de terceros países ha crecido en torno a un 22%. En concreto, el 8,1% proviene de fuera de las fronteras de la UE y España se encuentra a la cabeza en cuanto a recepción de estudiantes (el primero a través de Erasmus+).

Otro de los pilares que sostiene la creciente cifra de movilidad que revela Eurostat se debe a los “viajes privados”, esto es, por motivos personales no relacionados con cuestiones laborales o estudiantiles, que alcanzan casi el 90% del total de desplazamientos.

Solo en 2017, según reza el informe “People on the move”, un total de 267 millones de personas (lo que se traduce en un 62% de la población de la UE) realizó un viaje privado, un porcentaje que ha crecido un 4% desde 2012.

En ese mismo año, la media de viajes al año se elevó a 4,2 por persona y el 17% de estos viajeros tiene más de 65 años.

Los viajes domésticos -aquellos que se realizan en un mismo país- representan tres cuartos del total, mientras que el otro 25% varia según el país.

España, uno de los destinos favoritos para los ciudadanos europeos

Por ejemplo, en el caso de España, el 82,2% de los turistas viaja dentro de las fronteras nacionales, y los dos destinos predilectos extramuros son Francia (2,1%) y Marruecos (1,7%).

Como contrapartida, España es uno de los destinos favoritos para los ciudadanos europeos. Se trata del primer país de destino para daneses (un 7,6%), donde suelen emplear una media de 7,7 días y gastar 202 euros por noche (son los que hacen un mayor desembolso).

También lo es para finlandeses (7,4%, 105 euros y 12,3 días de media); franceses (3,5%, 98 euros y 7,5 días); alemanes (7,9%, con 99 euros y 9,6 días); irlandeses (17,2%, 108 euros y 8,1 días), italianos (2,3%, 120 euros y 6,1 días); portugueses (4,9%, 69 euros y 5,2 días);  suecos (8,8%, 174 euros y 9 días) y británicos (11,5%, 68 euros y 9,2 días de media).

Por su parte, es el segundo lugar más visitado por belgas (un 13,8%), donde suelen emplear una media de 9 días y gastar alrededor de 83 euros por noche; estonios (4,9%, 91 euros y 11,4 días de media); y holandeses (8,8%, 83 euros y 10,4 días). Así como el tercero en Luxemburgo (11,3% 109 euros y 10,1 días).

En términos globales, según cálculos de Eurostat, para todo un viaje el presupuesto oscila entre 134 y 779 euros. En esta línea, los turistas europeos gastaron en 2017 una media de 382 euros por persona: los que más, los suecos (779) y luxemburgueses (762); los que menos, rumanos (134), checos (135) y letones (138).

 

Los europeos vuelan un 30% más que hace 10 años

Dada la creciente cifra de movilidad, cabe plantearse cómo se desplazan los ciudadanos dentro de la UE. En esta línea, por tierra, el 83% de los europeos utiliza el coche, el 9% el bus y el 8% el tren, según los últimos datos de Eurostat (2016), cifras que se han mantenido estables en la última década.

No obstante, el uso del avión como medio de transporte ha experimentado un incremento del 30% entre 2008 y 2017 en el territorio comunitario. En esta línea, las rutas más demandadas son las que conectan el aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas con El Prat de Barcelona (España) y Toulouse-Blagnac con París-Orly (Francia). Ambos trayectos superaron el millón de pasajeros en 2017.

En el caso del barco como medio de transporte, su uso se ha reducido un 5,5% desde 2007. En 2017, 415 millones de pasajeros embarcaron y desembarcaron en puertos de la Unión Europea.

Por María Moya (edición: Catalina Guerrero)

Para saber más: 

Informe “Personas en movimiento: Estadísticas sobre la movilidad en Europa”