Votar (y cómo) en tiempos de coronavirus

Sobres y papeletas para depositar el voto al Parlamento Vasco, EFE/LUIS TEJIDO/ARCHIVO

Redacción Internacional (EuroEFE).- La sugerencia, mal recibida, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplazar las elecciones previstas para noviembre con el argumento de que el voto por correo no sería seguro, invita a considerar cómo han solucionado su cita con las urnas otros países en estos tiempos de coronavirus.

El globo sonda de Trump no despegará porque cambiar la fecha de las presidenciales, algo nunca visto en la historia de Estados Unidos, es, en cualquier caso, competencia del Congreso, donde no ha tenido respaldo ni de los demócratas, que son mayoría, ni de los propios republicanos.

Pero otros países en Europa han optado por aplazar la convocatoria a las urnas, repartir el voto en varios días, o favorecer el sufragio aumentando las medidas de seguridad a cuenta de la pandemia.

POLONIA

Polonia tuvo que suspender “in extremis” las elecciones presidenciales, inicialmente previstas para el 10 de mayo, ante el fuerte debate nacional surgido en torno al voto por correo.

El gubernamental partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) quería mantener esa fecha, pese a que las restricciones entonces vigentes por la pandemia implicaban que el voto por correo sería la única fórmula posible para sufragar, lo que no está contemplado por la ley electoral polaca.

Tras un duro tira y afloja se aplazaron al 28 de junio, en primera vuelta. Por entonces ya se habían aliviado las restricciones, lo que posibilitó la fórmula mixta del voto por correo o presencial.

Tanto esa primera vuelta como la segunda, el 12 de julio, se celebraron bajo estrictas medidas de seguridad, con el uso obligatorio de la mascarilla en el interior de los centros de votación y otros preceptos higiénicos para los miembros de las mesas, votantes y fuerzas de seguridad.

FRANCIA

Francia celebró la primera vuelta de sus elecciones municipales el pasado 15 de marzo, dos días antes del inicio del confinamiento y apenas horas después de que el Gobierno ordenara el cierre de todo establecimiento público “no indispensable”.

Esos comicios, muy criticados por haberse mantenido, estuvieron marcados por una abstención récord del 55,3 %, casi 20 puntos más que en 2014.

La segunda vuelta, inicialmente prevista el 22 de marzo, fue aplazada el día siguiente como medida de precaución ante el avance del coronavirus y se organizó el pasado 28 de junio.

Las críticas contra esa primera vuelta aumentaron al conocerse que al menos dos alcaldes murieron tras esa cita con las urnas afectados por el COVID-19 y que muchos candidatos y apoderados de partidos fueron contagiados, lo que hizo pensar que las elecciones y la campaña fueron un factor de aceleración de los contagios.

ESPAÑA

El confinamiento obligatorio de la población para contener el contagio y la emergencia sanitaria obligaron a aplazar al 12 de julio dos elecciones regionales en España, las de Galicia y País Vasco, convocadas inicialmente para el 5 de abril.

La demanda de voto por correo experimentó un fuerte incremento y superó a la de los comicios de 2016, incluso se duplicó en el caso de las elecciones vascas. La participación electoral media fue en Galicia del 55,88 %, superior a la de cuatro años antes (53,63 %.)

El País Vasco, por el contrario, marcó un récord histórico del 47,2 % de abstención, siete puntos más que en 2016.

MACEDONIA DEL NORTE

Macedonia del Norte celebró elecciones generales anticipadas el 15 de julio, con un proceso de votación que se alargó a tres jornadas para evitar contagios de coronavirus.

El primer día votaron los ciudadanos que se encontraban en cuarentena, además de los infectados con síntomas leves, el segundo las personas de la tercera edad y los presos, mientras el resto de ciudadanos pudo ejercer su voto en la última jornada.

El día 15, cuando votó la población general, cada votante tuvo que llevar mascarilla, así como desinfectarse las manos a la entrada y salida del colegio y mantener las normas de distanciamiento social así como entrar y salir uno por uno.

Los que dieron positivo en coronavirus después del 8 de julio fueron excluidos del censo electoral. En cada colegio electoral, expertos médicos velaron por la implementación de estas normas.

SERBIA
Serbia celebró el 21 de junio las elecciones parlamentarias entre medidas de prevención sanitarias contra el coronavirus, que supusieron el uso de mascarillas y controles del distancia de seguridad a la hora de votar.

La pandemia del coronavirus tenía en esas fechas un efecto moderado en Serbia, con unos 90 casos diarios y un total acumulado de 12.700 infectados y 259 fallecidos.

Poco después de los comicios, ya en julio, los contagios se dispararon hasta 500 al día. La participación fue del 49 %, siete puntos menos que en las elecciones generales de 2016.

CROACIA

Las elecciones parlamentarias croatas del 5 de julio fueron celebradas durante un repunte de la epidemia de la COVID-19, aunque comparativamente el país no ha estado tan afectado por el coronavirus.

Cuando se celebraron las elecciones, el número de muertos no había sobrepasado a los cien y el día anterior a la votación se registraron 86 nuevos contagios. La participación electoral cayó al 46%, desde el 53 de los anteriores comicios generales, algo que se atribuye, en parte, al miedo de algunos ciudadanos al contagio.

Para unos 500 electores que estaban en cuarentena, delegaciones de la comisión electoral recogieron sus papeletas a domicilio.

MONTENEGRO
Montenegro, que planea celebrar elecciones parlamentarias el 30 de agosto, tuvo que declarar de nuevo la epidemia el pasado 21 de julio, menos de tres semanas después de haberla dado por concluida al no haber registrado casos nuevos durante 28 días.

Las autoridades han prohibido los mítines políticos y han limitado a cuarenta personas las reuniones al aire libre y a 20 las que tengan lugar en espacios cerrados. El uso de mascarillas es obligatorio en todos los lugares públicos.

El presidente del país, Milo Djukanovic, ha confiado en que durante agosto se logre controlar la epidemia y ha dicho que no piensa que sea preciso retrasar las elecciones.

RUSIA

En el plebiscito de primeros de julio sobre las enmiendas a la Constitución la votación se llevó a cabo durante siete días en los colegios electorales y se permitió votar en centros de trabajo, innovación que se argumentó con la necesidad de evitar aglomeraciones e impedir la propagación del nuevo coronavirus.

La legislación electoral rusa no contempla el voto por correo, aunque permite en algunos caso la votación anticipada e incluso que los ciudadanos depositen su sufragio en urnas que les son llevadas a sus casas si están impedidos de acudir a los lugares de votación.

La oposición denunció que este sistema de votación, que en tres entidades federadas rusas pudo llevarse a cabo por internet, es una invitación al fraude, ya que impide controlar la limpieza del proceso.

Editado por Miriam Burgués