Cuenta atrás para cerrar Madrid mientras se prevén restricciones inminentes en París

Una vecina es atendida en el Centro de Salud Artilleros, en el distrito madrileño de Vicálvaro. EFE/Chema Moya/Archivo

Madrid/París (EuroEFE).- La ciudad de Madrid y otros nueve municipios de la región se preparan para la entrada en vigor, en la medianoche del viernes, de nuevas restricciones establecidas a nivel nacional en España para frenar los contagios por coronavirus. Mientras, en París también se evalúan más limitaciones por el empeoramiento de la situación sanitaria en la capital francesa.

Las nuevas restricciones afectarán a todos los municipios españoles que presenten cifras de 500 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes, con una positividad de los PCR superiores al 10% y una ocupación de las UCI que supere el 35%, condiciones establecidas por el Ministerio español de Sanidad, que, por ahora, se dan solo en Madrid y varios de sus grandes municipios.

Las limitaciones a la movilidad supondrán que los vecinos de estos lugares no podrán ni entran ni salir de su ciudad, incluida la capital, salvo para ir a trabajar, a estudiar, al médico o a comprar, entre otros supuestos, al menos durante una semana, tiempo que será prorrogable una vez que se revise la situación epidemiológica.

En las ciudades afectadas por las nuevas medidas, además de la movilidad se verán restringidos también los aforos de hostelería y restauración al 50%, que tendrán que adelantar además su hora de cierre, las reuniones sociales a seis personas y el cierre de parques y jardines, entre otras disposiciones.

Madrid acatará, pero recurrirá judicialmente

Las restricciones llegan después de una semana de enfrentamientos entre el Ejecutivo del socialista Pedro Sánchez y las autoridades madrileñas, con criterios dispares sobre el método para controlar el virus.

Pese a las fuertes discrepancias, Madrid acatará “todas las órdenes” del Gobierno de la nación, aunque su presidenta regional, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, anunció hoy que la recurrirá en los tribunales.

Madrid se ha convertido en el epicentro de las discusiones políticas, pero también en el foco de mayor incidencia del virus, que en España suma ya 778.607 contagios y 31.973 fallecidos, contando los últimos 182, desde el inicio de la pandemia.

La región madrileña acumula un 34 % de las nuevas infecciones (3.227) de todo el país, según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio español de Sanidad, que confirmó 1.206 positivos registrados el miércoles en esa comunidad autónoma. La cifra total de contagios se eleva allí a 238.423.

También es en Madrid donde se registran los peores datos en cuanto a la ocupación hospitalaria, con un 23% de camas convencionales ocupadas por pacientes con covid-19 y un 42% en el caso de las UCIS.

 

Empeoramiento en París

Por otro lado, el empeoramiento de la situación sanitaria en París ha colocado hoy a la capital francesa bajo la estrecha vigilancia de las autoridades, que contemplan nuevas restricciones a partir del lunes, como el cierre total de bares y restaurantes, si esa evolución se confirma.

Otras cinco ciudades están también en el punto de mira: Lille, Lyon, Grenoble, Toulouse y Saint-Etienne, que también podrían considerarse la semana que viene como zonas de alerta máxima, una clasificación que de momento solo incluye a Marsella, Aix-en-Provence y el archipiélago de Guadalupe.

Ese baremo se aplica cuando la tasa de incidencia supera los 250 positivos por cada 100.000 habitantes entre la población en general y los 100 casos entre las personas mayores, así como cuando el 30 % de las camas de las ucis están ocupadas por pacientes de COVID-19.

En París se ha sobrepasado ese límite desde hace apenas unas horas, con 263 y 105 casos respectivamente y una tasa de ocupación que ronda el 35 % en las unidades de cuidados intensivos, pero si esa dinámica se asienta, el Ejecutivo advierte de que se verá obligado a recurrir a esos mayores controles.

Este fin de semana podría ser el último de relativa normalidad para los parisinos: se cerrarían bares y restaurantes a partir del lunes, así como todos los establecimientos que reciben público, salvo si se aplica un protocolo sanitario estricto. Por ese mismo motivo, lugares culturales como teatros, museos y cines están exentos.

“En ciertas grandes metrópolis donde la población está más concentrada el virus circula más fácilmente. Evoluciona demasiado rápido y afecta a todas las categoría de población, especialmente la vulnerable. En esos lugares las consecuencias sanitarias ya son visibles, con hospitales cargados y el personal cansado”, dijo el ministro francés de Sanidad, Olivier Véran.

Esta fue su segunda comparecencia desde que el Ejecutivo anunció que iba a ofrecer balances semanales sobre el impacto de la pandemia en Francia.

A diferencia de la semana pasada, cuando los alcaldes de las ciudades afectadas se quejaron de no haber sido consultados, el Gobierno primó esta vez la concertación y el primer ministro francés, Jean Castex, se reunió por la mañana con los regidores de París, Lyon, Lille y Grenoble.

“Para que las medidas sean aceptadas y respetadas hace falta que los franceses las entiendan. El rol de los alcaldes es en ese sentido fundamental, razón por la que consultamos con ellos, especialmente en los territorios en alerta”, dijo Véran.

El Gobierno también ha intentado calmar el temor del sector de la restauración, ahogado por la crisis económica y con horarios de cierre que en ciudades como París se ha adelantado a las 22.00 en los bares.

Editado por Miriam Burgués