La pandemia desborda las urgencias y los hospitales en España

Los servicios de urgencias en el hospital Infanta Leonor, en Madrid, cuando se cumple el duodécimo día del estado de alarma decretado por el Gobierno español por la pandemia del coronavirus. EFE/Mariscal

Madrid (EuroEFE).- La pandemia del coronavirus aumenta la presión sobre el sistema sanitario español con urgencias y unidades de cuidados intensivos desbordadas, escasez de material de protección para el personal hospitalario y quejas severas de los profesionales del sector.

Con cerca de 3.700 pacientes en cuidados intensivos, el país podría estar aproximándose al “pico de la curva” de contagios, lo que supondría iniciar una fase de estabilización de la pandemia, dijo este jueves el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una comparecencia parlamentaria.

Mientras llega ese momento y con el estado de alarma prorrogado hasta el 11 de abril, el sistema sanitario sigue sobrercargado en muchos casos y se multiplica la necesidad de mascarillas, batas y gafas de protección, además de respiradores para los pacientes críticos.

En Madrid, la región española más afectada (con la mitad de todos los fallecidos) fue necesario instalar un hospital de campaña en el centro de conferencias de Ifema, que este jueves visitó el rey Felipe VI con mascarilla y guantes, aunque no entró en la zona de pacientes.

 

 

Uno de los hospitales más saturados es el Severo Ochoa de Leganés (Madrid), que hacía planes para derivar pacientes a otros centros, ya que su servicio de urgencia (con capacidad para 90 personas) tenía esta mañana 270 casos, de los cuales 150 aguardaban una cama en la unidad de hospitalización.

La ONG Médicos Sin Fronteras anunció la puesta en marcha de dos unidades de hospitalización de emergencia en la región madrileña, una en Leganés y otra en Alcalá de Henares, para derivar los casos menos graves.

Además, Barcelona extendió sus cuatro grandes hospitales a pabellones deportivos municipales y hoteles para responder a la falta de camas que ha generado la pandemia.

Sanitarios desbordados y contagiados

La falta de material, las dificultades para comprarlo y la tardanza en transportarlo a España, el retraso de algunas medidas de contención de la pandemia y la compra de unos test de diagnóstico de baja calidad provocaron los reproches de varias regiones y de la oposición al Gobierno español.

El sindicato de enfermería SATSE denunció ante las inspecciones de Trabajo y Seguridad Social la falta de protección personal y consideró “absolutamente intolerable” que se hayan infectado casi 6.500 sanitarios de coronavirus.

El Ejecutivo reconoció estar “en una guerra auténtica” por conseguir estos equipos sanitarios en los mercados internacionales, ya que todos los países intentan conseguirlos desde China.

El Ministerio de Sanidad informó de que ha suministrado ya más de siete millones de mascarillas al conjunto de regiones, compradas o procedentes de donaciones; más de dos millones fueron para Madrid.

Test rápidos no fiables

Y este jueves irrumpió una nueva polémica cuando la embajada de China aseguró que España compró test de detección rápida del COVID-19 a una empresa sin licencia de aquel país.

Además, el Ministerio de Sanidad reconoció que devolvió un lote de 9.000 test rápidos porque, tras recibirlos, fueron evaluados y no correspondían con lo que exigía su certificado de calidad.

“El Gobierno adquirió una partida a un proveedor nacional, que los importaba de China y cuyo producto cuenta con el marcado CE”, el indicativo de calidad de la Unión Europea, indicó Sanidad en un comunicado.

Más de 4.000 muertos

España es el país de la Unión Europea más castigado por la pandemia, tras Italia. Ha superado los 56.000 casos positivos y los 4.000 fallecidos, según los datos oficiales publicados hoy. Además, hay 3.679 pacientes en cuidados intensivos (523 en las últimas 24 horas), con 7.015 personas ya recuperadas.

Entre los infectados hay varios miembros del Gobierno, como la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que este jueves recibió el alta hospitalaria y deberá mantener el tratamiento en su domicilio.

Según Illa, los datos de los últimos días indican un cambio de tendencia, a la espera de que se confirme, con incrementos menores a los observados en los periodos anteriores.

Así, el aumento medio diario de casos notificados del periodo comprendido entre el 28 de febrero y el 16 de marzo fue de alrededor del 40 %, mientras que en el periodo del 17 al 24 de marzo el incremento medio fue del entorno del 20 %, detalló.

El Gobierno declaró el estado de alarma el 14 de marzo, con fuertes restricciones económicas y de movimientos de población para contener el contagio. Hoy tuvieron que cerrar los últimos hoteles que aún permanecían abiertos.

Tecnología, ingenio y solidaridad

En estos tiempos de dificultad en España, la tecnología, el ingenio y la voluntad solidaria tratan de suplir las carencias sanitarias.

Así, la industria textil está preparada para producir hasta 160.000 mascarillas quirúrgicas al día. Pero también los particulares, no importa la edad, se implican. Es el caso de Filomena Martín, una costurera de 96 años que no dudó en lanzarse a coser batas y mascarillas para ayudar a los profesionales sanitarios, o el del sastre de toreros de Madrid Carlos Galván.

Y varias cárceles de la región de Cataluña fabricarán 32.000 uniformes para hospitales, en tanto que muchos sanitarios recurren a la fabricación casera y rudimentaria de equipos.

La impresión en 3D, además, se está convirtiendo en el gran aliado de todos aquellos sectores que precisan materiales o piezas imprescindibles para luchar contra el coronavirus, especialmente en ámbitos tan críticos como la sanidad.

Editado por Miriam Burgués