Las reglas fiscales de la UE y Cataluña, condicionantes del nuevo gobierno español

El nuevo gobierno español, con Pedro Sánchez, junto el rey Felipe VI, flanqueados por los cuatro vicepresidentes. [EFE/Chema Moya POOL]

Madrid (EFE).- Afrontar el independentismo en Cataluña y mantener la ortodoxia fiscal exigida por la UE mientras se potencian las políticas sociales en un marco de menor crecimiento serán los grandes retos del nuevo Gobierno español.

La lucha contra el cambio climático, la transición hacia una economía digital y verde, la garantía de las pensiones públicas, el despoblamiento de las zonas rurales y el feminismo serán otros ejes esenciales de la acción del Ejecutivo

El Gobierno que estrena este lunes el socialista Pedro Sánchez es el primero de coalición en la historia reciente de España, y también el más izquierdista, ya que reúne al Partido Socialista (PSOE) y a una formación que aglutina a grupos situados a su izquierda: Unidas Podemos.

Además, este Ejecutivo tendrá por primera vez cuatro presidencias, con las que Sánchez quiere subrayar sus grandes prioridades: asuntos políticos, economía, políticas sociales y transición ecológica, y tres de ellas estarán ocupadas por mujeres.

La vicepresidenta primera y “número dos” del Gobierno, Carmen Calvo, resumió esta mezcla de progresismo y mesura al decir, en uno de los actos de toma de posesión: “Vamos a afrontar con valentía equilibrio y realidad los retos”.

Cataluña, protagonista del frente político

En el lado político doméstico, el protagonismo absoluto será para Cataluña, donde Sánchez ha realizado una importante apuesta con la aceptación de una mesa de diálogo con el Gobierno regional catalán a fin de lograr la abstención del partido independentista de izquierda catalán ERC, que fue clave en la investidura del presidente.

Decenas de ciudadanos se concentraron este lunes frente al edificio del Tribunal Supremo de Catalunya en Barcelona para denunciar las resoluciones del Tribunal Supremo sobre las sentencias de Quim Torra y Oriol Junqueras. EFE/Andreu Dalmau

El bloque de la oposición de derecha y ultraderecha (Partido Popular, Ciudadanos y Vox) critica con gran dureza este acuerdo al considerarlo una cesión a los independentistas catalanes y un atentado a la unidad nacional, y estará atento a cualquier problema que surja para cargar contra Sánchez y su Gobierno.

El diálogo con Cataluña estará a cargo personalmente de Sánchez y de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, junto con la ministra de Política Territorial, Carolina Darias.

Ortodoxia económica para contentar a Bruselas

El equipo económico está formado por ortodoxos para garantizar a las instituciones de la Unión Europea y a los mercados que España cumplirá sus compromisos de reducción del déficit público y estabilidad macroeconómica.

Al frente de ese equipo está la vicepresidenta Nadia Calviño, precisamente exdirectora general de Presupuesto de la Comisión Europea, quien tendrá que conjugar el recorte del déficit con un aumento de las políticas sociales para los más desfavorecidos, pero en un entorno de menor crecimiento, nacional y mundial.

La economía española crece ahora a un ritmo del 1,9 % anual, un punto menos que cuando Calviño fue nombrada ministra – en junio de 2018 – y la cifra más baja en cinco años, pero la Comisión Europea pide un ajuste estructural del déficit público del 0,65 % del PIB.

El Gobierno planea solucionar este rompecabezas con un aumento de impuestos a las personas que ganen más de 130.000 euros anuales y a las grandes empresas, con lo que confía en lograr más ingresos para contentar a todos.

En el mismo plano que Calviño se sitúa José Luis Escrivá, un economista ortodoxo hasta ahora presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), quien desde la nueva cartera de Seguridad Social y Migraciones tendrá que afrontar la reforma del sistema de pensiones.

Se trata de una cuestión clave, pues la subida y garantía de las pensiones de jubilación es un delicado tema social para la izquierda, pero es también un factor relacionado con la estabilidad del presupuesto debido al envejecimiento de la población española.

Además, de Calviño, los titulares de Exteriores, Arancha González, y Agricultura y Pesca, Luis Planas, tienen una destacada experiencia en la Unión Europea, lo que puede facilitar el entendimiento con las instituciones de Bruselas.

Sánchez quiere que esta Gobierno refuerce la diplomacia económica, para lo que se ha fijado en González, quien atesora más de veinte años de trabajo en el área comercio internacional en la Comisión Europea y la Organización Mundial de Comercio.

La política social, en manos del izquierdista Podemos

Elementos de interés son la subida del salario mínimo y los artículos más criticados de la legislación laboral que aprobó el Gobierno del conservador Mariano Rajoy, así como el límite a la subida de precios de los alquileres de la vivienda.

Casi toda esta área estará en manos de los ministros de Unidas Podemos (los de Igualdad, Trabajo y Consumo), con Pablo Iglesias a su cabeza como vicepresidente y coordinador. “Ampliar los derechos sociales”, será el objetivo prioritario, avanzó Iglesias.

 

La consecución de la igualdad plena de la mujer, incluyendo el combate contra la violencia machista y los delitos sexuales, es otro punto clave de este Gobierno, en el que hay el mismo número de ministras que de ministros (once de cada género).

La lucha contra el cambio climático aumenta de importancia al pasar de ministerio a vicepresidencia, y además con el reto añadido de buscar soluciones a la progresiva despoblación de las zonas rurales del interior del país.

Y también la promoción de la vivienda pública, la transición a la economía digital y verde – con el impulso de la investigación científica y técnica -, y una reforma de la educación.