Sanidad repartirá los 2.000 rastreadores militares que empiezan a pedir las comunidades

UME

Un miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en tareas de desinfección en Madrid, el 25 de mayo de 2020. [EFE-EPA]

Madrid (EuroEFE).- El Ministerio de Sanidad fijará el reparto de los 2.000 rastreadores militares que ya empiezan a pedir las comunidades autónomas: Murcia, la Comunitat Valenciana, Cantabria y la ciudad autónoma de Melilla ya han expresado su intención de contar con unos efectivos que Defensa está preparada para mandar de inmediato.

El departamento que dirige Margarita Robles ha presentado el jueves el plan de refuerzo al rastreo de la COVID-19, al que las autonomías se podrán suscribir previa solicitud al Ministerio de Sanidad, que evaluará las necesidades y trasladará la petición concreta a Defensa.

La Generalitat Valenciana y Murcia han anunciado que solicitarán la colaboración de 150 y 60, respectivamente, de los 2.000 rastreadores militares, mientras Cantabria no ha concretado cuántos requerirá, y Cataluña se ha mostrado abierta a solicitarlos más adelante si los necesita. También Galicia y la Comunidad de Madrid han mostrado interés.

El presidente de Melilla, Eduardo de Castro, ha enviado una carta al Ministerio de Defensa para pedir una ayuda que “vendría a aliviar la carga de trabajo” que sostiene su administración ante el aumento “exponencial” de contagios.

Sanidad fija los rastreadores necesarios, no las comunidades

Defensa ha aclarado que las autonomías deberán dirigirse a Sanidad, y no a su departamento, para realizar la solicitud formal mediante un escrito y un protocolo que se facilitará previsiblemente hoy.

Lo ha hecho en la rueda de prensa de este jueves ofrecida por la subsecretaria de Defensa, María Amparo Valcarce, junto con dos rastreadores, el capitán José Ramón Rey y el teniente Miguel Vidal, y la directora del Instituto de Medicina Preventiva de la Defensa, María del Carmen Aríñez, a la que ha asistido la ministra.

Junto al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Sanidad fijará cuántos rastreadores deben reforzar cada comunidad y por cuánto tiempo, en función de si las peticiones son para atajar un brote concreto o para hacer una detección más genérica.

Una vez se traslade la información a Defensa, el departamento de Robles responderá en “el tiempo mínimo de respuesta indispensable”, que podría ser incluso menor a un día. Y después, se trabajará de forma coordinada con las comunidades autónomas.

“Actuar con eficacia implica una respuesta inmediata”, ha sostenido María Amparo Valcarce, que recuerda que quienes intervienen son la sanidad militar y la Unidad Militar de Emergencias (UME), experta en respuestas urgentes ante catástrofes naturales.

Rastreadores formados en todas las comunidades autónomas

En la mayoría de los casos, los rastreadores no tendrán que desplazarse: los seleccionados para el programa pertenecen a unidades desplegadas por toda España.

“Queremos que estén lo más próximos y pegados al terreno, porque eso genera más confianza en los ciudadanos”, ha expuesto Valcarce, que ha apuntado que cuanto más conozcan los militares las peculiaridades de los barrios y las pedanías donde rastrean, más eficaces serán.

No obstante, si son necesarios más de los formados en cada unidad, se mandarán refuerzos.

El perfil del rastreador

La gran mayoría son personal sanitario (médicos, enfermeros, psicólogos y técnicos en emergencias), que, en muchos casos, han participado en diferentes misiones y operaciones relacionadas con pandemias y han sido rastreadores en el ámbito militar.

Además de ser especialistas en sanidad, tienen conocimientos de ofimática y capacidad para utilizar aplicaciones móviles como Radar COVID. Y lo más importante: habilidades sociales y de comunicación.

La confianza y la ética, base de la formación

Todos ellos han superado una formación virtual con cinco módulos sobre los aspectos básicos de la COVID y del rastreo, con ejemplos prácticos y fundamentos legales y éticos.

“No se puede utilizar cualquier información ni de cualquier manera. Hay que ajustarse a la normativa de protección de datos”, explica María Amparo Valcarce, que pone el acento también en que los rastreadores deben no solo proteger los datos sino guardar secreto.

Y aprenden también habilidades para una comunicación efectiva: cómo se puede y debe preguntar y cómo no, porque, si una persona se siente atacada o insegura, dará menos información. “Si no logramos conseguir confianza, no habremos hecho un buen rastreo”, explica la subsecretaria de Defensa.

Los dos rastreadores, que ya han trabajado como tales en el ámbito militar, ya han señalado que su experiencia les permite tener una actitud de escucha activa para que ellos puedan vencer su miedo. “Algunas de las personas con las que hablas pasan de ser contactos a convertirse en casos; hay que saber orientarlos”, ha explicado el capitán José Ramón Rey, de la UME.