Ernest Urtasun (Los Verdes): Combatir la parálisis europea ante las consecuencias económicas del Covid19

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Ernest Urtasun durante el confinamiento [Foto cedida por el autor]

Sexta y última tribuna de la serie de contribuciones de dirigentes políticos españoles en el Parlamento Europeo sobre cómo están viviendo el confinamiento provocado por la Covid-19. El autor, Ernest Urtasun, es vicepresidente del Grupo de Los Verdes en el PE y eurodiputado por Catalunya en Comú.

No son días fáciles los que estamos viviendo desde la aparición de la pandemia del Covid19. Para los que vivimos en Bruselas, son un poco más llevaderos, pues en Bélgica el confinamiento es mucho más relajado que en España: se nos permite hacer deporte, y también sacar a los niños a pasear, algo que mucha gente en nuestro país agradecería poder hacer.

La razón por la que vivimos dos tipos de confinamiento distintos, se debe probablemente a que el sistema sanitario belga tiene más medios y es más robusto que el español, puesto que aquí los recortes sanitarios no pegaron tan duro como en España en la crisis anterior. Hay un nivel de ingresos y mortalidad alto también en Bélgica, pero el 40% de las UCI están aún disponibles, lo cual supone una diferencia notable. Valga esta primera reflexión para que, pasada la pandemia, repensemos en España cómo fortalecer uno de los sistemas sanitarios mejores del mundo, dotado de los mejores profesionales, y que merece mayor inversión en apoyo en personal y medios.

“Las medidas adoptadas en Europa son aún demasiado tímidas”

En cualquier caso, lo que más me preocupa ahora mismo, además de la gran cantidad de fallecidos, es el golpe durísimo que va a sufrir la economía, algo que irá mucho más allá de la crisis que arrancó en 2008. No tenemos aún previsiones económicas sobre España, pero sí sabemos que la economía francesa se ha contraído ya un 6%, y que la alemana tendrá probablemente una caída de dos dígitos. De qué estrategias tomemos para afrontar este golpe dependerá el porvenir de toda una generación.

Las medidas adoptadas hasta ahora en Europa, en mi humilde parecer, son aún demasiado tímidas. El pasado Eurogrupo adoptó medidas que son básicamente de liquidez: garantías del Banco Europeo de Inversiones para empresas, una línea de crédito para sufragar el coste de los ERTES (el programa SURE), y una línea del Mecanismo Europeo de Estabilidad (con condiciones suspendidas) para los gobiernos.

La primera es una medida necesaria y pertinente, la segunda puede ayudar porque el coste de los ERTES será en España muy elevado, pero queda lejos del sistema de reaseguro de desempleo sobre el que estaba trabajando la Comisión Europea; y el  tercero, la línea del MEDE, es un instrumento del pasado que va a servir de bien poco: mientras el Banco Central Europeo siga interviniendo los mercados de deuda nacionales, es una línea de crédito que ni Italia ni ningún otro país va a utilizar. 

Y es que la medida más relevante, esta sí, es el nuevo programa de compra de bonos soberanos y privados por parte del Banco Central Europeo por valor de 750.000 millones €. Mantener los tipos de interés de las emisiones de deuda nacionales reducido es ahora mismo una prioridad absoluta, y esta medida lo va a permitir, por lo menos en el medio plazo.

“Falta la pata más relevante, el estímulo fiscal”

Decía al inicio que las medidas son insuficientes porque a este esquema trazado hasta ahora le falta la pata más relevante, la del estímulo fiscal.

El 25 de marzo pasado, los Estados Unidos acordaron un estímulo fiscal a la economía por valor de 2 billones de dólares. Europa deberá hacer un esfuerzo parecido. La gran pregunta es, ¿qué institución está en mejores condiciones para hacerlo?

Algunos parecen claramente apostar por que todo el endeudamiento se haga a nivel nacional, esperando que el BCE sostenga ese gran volumen de emisiones. Es a mi entender un camino lleno de riesgos, haría la acción de los estados totalmente dependientes de la acción tecnocrática del Banco, y es un camino mucho menos democrático.

“Los ‘coronabonos’ son el camino más democrático y eficaz”

Es por ello que un gran número de gobiernos, parlamentarios y académicos estamos planteando la necesidad de avanzar hacia emisiones de deuda compartida como los eurobonos o los coronabonos. Es el camino más democrático y eficaz que existe: permitirá movilizar una gran cantidad de recursos a un tipo muy reducido, emitiendo unos bonos que serían elegibles también para los programas de compra del Banco Central Europeo.

Una medida, además, que lanzaría un mensaje político de enorme relevancia para el futuro del proyecto europeo: ante una crisis sin precedentes, Europa es capaz de responder unida dando un salto muy relevante en su proceso de integración. 

El pasado Eurogrupo celebrado el 9 de abril dejó una puerta abierta a esta medida al proponer la creación de un “Fondo de reconstrucción” que podría emitir deuda. El Consejo Europeo que se celebrará el próximo día 23 deberá empezar a decidir sobre ello, que, insisto, es la vertiente más importante de todas las medidas adoptadas hasta ahora.

Por lo que al Parlamento Europeo se refiere, celebraremos un pleno el próximo día 16, donde desde el Grupo de Los Verdes trataremos que la Eurocámara lance un mensaje inequívoco a los Jefes de Estado y de Gobierno de que el salto hacia la emisión de deuda compartida es la señal de eficacia y solidaridad que Europa hoy necesita. Nos jugamos el futuro en ello”.