La protección civil requiere un compromiso mayor y más concreto por parte de la UE

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La protección civil requiere un compromiso mayor de la Unión Europea (UE) para hacer frente a problemas como el cambio climático, según explica en una tribuna para EuroEFE Dimitris Dimitriadis, expresidente del Comité Económico y Social Europeo (CESE), órgano del que sigue siendo miembro y ante el que discutirá sus propuestas con el comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Christos Stylianides. en la sesión plenaria del CESE de este jueves. 

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El cambio climático ha sido descrito como una de las mayores amenazas mundiales del siglo XXI. Viene acompañado de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos -tormentas, inundaciones e incendios por toda Europa- que ponen gravemente en peligro nuestras sociedades, economías y ecosistemas. Solo en 2017, tales fenómenos meteorológicos causaron doscientas víctimas mortales. Estas catástrofes exigen una asistencia mutua y una cooperación más allá de las fronteras nacionales.

Con su Mecanismo de Protección Civil, la UE ha institucionalizado la cooperación transfronteriza. El Centro Europeo de Coordinación de la Respuesta a Emergencias es la expresión visible de la solidaridad europea, como se afirma en una evaluación intermedia. Sin embargo, este sistema, que se basa en las contribuciones voluntarias de los Estados miembros, se ha revelado insuficiente para ofrecer una respuesta a las emergencias más graves. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) ha esbozado un Mecanismo de Protección Civil de la Unión, plenamente estructurado, sobre la base de tres elementos fundamentales:

1.      Una capacidad europea en materia de protección civil

Al capacitar verdaderamente a Europa en el ámbito de la protección civil se deberían resolver las deficiencias detectadas en los sistemas nacionales de respuesta. Para desarrollar esta capacidad, la Unión ha de financiar la adquisición de nuevos recursos como, por ejemplo, aeronaves de extinción de incendios. Tales nuevos recursos podrían basarse en contratos de alquiler, o en la reparación y adaptación de los equipos existentes, con contribuciones significativas de la Unión. La Unión también podría sufragar los costes derivados de las acciones que se lleven a cabo en virtud de este mecanismo, o los gastos de transporte. Algunos de estos puntos ya se incluyen en el mecanismo actual, lo que supone un buen punto de partida. Sin embargo, el reducido nivel de cofinanciación que ofrece el sistema actual conlleva la infrautilización de los incentivos.

2.       Una capacidad coherente con los demás instrumentos actuales

El nuevo mecanismo también debería ser más coherente, tanto dentro como fuera de la UE. Esto implica que el desarrollo de una capacidad de protección civil en Europa debe ir acompañada de nuevos esfuerzos de prevención por parte de los Estados miembros. La prevención debería ser uno de los principales focos de la gestión de catástrofes y, al igual que el mecanismo de respuesta, ha de seguir desarrollándose. El nuevo mecanismo debería encajar con los otros instrumentos que existen en la UE para dar respuesta a catástrofes, como el instrumento de ayuda humanitaria. Una coordinación adecuada entre ambos instrumentos garantizará que la acción global de la UE sea más congruente y eficaz, tanto fuera como dentro de sus fronteras.

3.       Una asignación justa de los recursos

El presupuesto actual del Mecanismo, que asciende a 368 millones de euros para el período 2014‑2020, es una minucia si lo comparamos con los más de 433.000 millones de euros en pérdidas económicas que han causado los fenómenos climáticos extremos registrados en los Estados miembros desde 1980.

Todo incremento del compromiso financiero deberá ir acompañado de un papel adecuado de la UE como coordinadora de los esfuerzos. Se espera que la Unión Europea asuma plenamente el mando, y el control, de cualquier nueva capacidad europea de protección civil. Dado que la Unión adoptará todas las medidas necesarias para la adquisición de recursos destinados a esta nueva capacidad, también deberá mantener su titularidad.

Por último, cabe recalcar que los ciudadanos siguen confiando en un servicio europeo de protección civil: año tras año, los datos del Eurobarómetro han venido demostrando de manera constante que el 90 % de los encuestados considera importante que la UE ayude a coordinar la respuesta a las catástrofes dentro de su territorio asumiendo su función de protección civil. La mayoría de los ciudadanos de la UE, un 56 %, cree que su país no dispone de los medios necesarios para hacer frente por sí solo a todas las grandes catástrofes. Estas cifras muestran, pues, que la protección civil es uno de esos ámbitos donde los ciudadanos quieren ver más Europa.

Para saber más:

Dimitris Dimitriadis