¿Otros cien años esperando la igualdad de género? Nos merecemos algo mejor

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¿Otros cien años esperando la igualdad de género? Nos merecemos algo mejor.

En la última década hemos presenciado en toda Europa una reacción visible y organizada en contra de la igualdad de género y los derechos humanos, según Indrė Vareikytė, miembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE) y ponente del dictamen “Cuestiones relacionadas con la igualdad de género”, que en una tribuna para EuroEFE se pregunta si la mitad de la población tendrá que esperar un siglo más para alcanzar la igualdad real con los hombres .

(Las opiniones vertidas en esta tribuna reflejan exclusivamente la posición de su autora, y no pueden ser atribuidas a EuroEFE.EURACTIV.es ni a ninguno de los asociados de la red europea de EURACTIV ni a la Agencia EFE)

Al ritmo actual, tendrá que pasar más de un siglo para que las mujeres alcancen la igualdad con los hombres en Europa, a pesar de los avances realizados hasta la fecha en suelo europeo en materia de igualdad de género y el papel de liderazgo mundial desempeñado históricamente por la UE para impulsar los derechos de la mujer.

Sin embargo, en la última década hemos presenciado en toda Europa una reacción visible y organizada en contra de la igualdad de género y los derechos humanos. En muchos ámbitos, como el nivel salarial, las pensiones y las oportunidades de empleo, los avances en favor de la igualdad o se han estancado o se han invertido.

Si no cambian las actitudes, las hijas de las futuras generaciones tendrán menos derechos que nosotras, las mujeres de hoy.

Y hay que decir que estamos hablando de la mitad de la población de la UE, aunque solo el 67 % de esta mitad trabaja. Únicamente el 31 % de los empresarios son mujeres. Siguen estando enormemente infrarrepresentadas en los órganos decisorios políticos y económicos o en círculos diplomáticos. 

Debido a los estereotipos de género, es mucho menos probable que cursen estudios en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM) y que encuentren un puesto de trabajo en sectores laborales en crecimiento y mejor remunerados que requieren capacidades en CTIM y TIC.

El objetivo de eliminar las diferencias salariales se introdujo hace sesenta años en el Tratado de Roma, pero seguimos hablando de cómo resolver el problema. Mientras tanto, estas diferencias siguen siendo importantes, en torno al 16 %, mientras que la brecha de género en materia de pensiones se sitúa en un asombroso 38 %, lo que representa un riesgo de pobreza en la vejez para muchas mujeres.

Para lograr un cambio de actitud que permita garantizar la igualdad de género, es necesario adoptar en primer lugar un enfoque holístico y abordar todos los ámbitos de manera simultánea.

La UE debe redoblar sus esfuerzos y hacer de la igualdad de género un objetivo general por derecho propio, integrándola en todas las políticas y acciones, así como en los futuros marcos financieros, con el fin de impedir que acabe convirtiéndose en un objetivo secundario y un mero elemento de una lista de comprobación burocrática.

El éxito no llegará sin un compromiso claro, pues la experiencia adquirida en el pasado demuestra que los avances realizados en uno o varios ámbitos no pueden compensar los retrocesos en otros sectores.

Un siglo después de que se les concediera por primera vez el derecho de voto, las mujeres merecen una estrategia y un plan de acción de carácter claro, ambicioso y vinculante para un período de cinco años, en cuyo marco los gobiernos de los Estados miembros, las instituciones de la UE, la sociedad civil y el sector privado deberán realizar todos los esfuerzos posibles para abordar simultánea y eficazmente todos los aspectos de la igualdad de género.

Nunca ha habido mejor momento para tomar medidas audaces. La mayoría de los europeos —tanto mujeres como hombres— piensa que la igualdad de género es crucial para una sociedad justa y democrática (91 %), para la economía (87 %) y para ellos personalmente (84 %). Además, el porcentaje de ciudadanos europeos favorables a una mayor intervención de la UE en este ámbito ha aumentado un 10 % (del 55 % al 65 %) en tan solo dos años desde 2016. La UE nunca había recibido en toda su historia un mandato tan claro de los ciudadanos para actuar.

La igualdad de género no es únicamente una cuestión moral y un derecho humano, sino que todos los aspectos de nuestras vidas dependen de ello, ya sea permitiendo que más mujeres sean económicamente activas en igualdad de condiciones con los hombres, creando un entorno más favorable para que los miembros de la familia compartan las responsabilidades, o simplemente reduciendo la carga psicológica de las personas que perciben el salario principal del hogar.

No hemos de olvidar el aspecto económico de la igualdad de género: el hecho de que las mujeres no participen plenamente en el mercado laboral y no reciban la misma remuneración que los hombres representa una pérdida de 140 billones de euros a nivel mundial. Dicho de otro modo, esta cantidad de dinero sería suficiente para financiar una asistencia sanitaria gratuita, aumentar las pensiones, ofrecer educación y otros servicios públicos gratuitos.

También es hora de ampliar el espectro y prestar mayor atención a ámbitos que antes se pasaban por alto, como el papel fundamental que desempeñan los medios de comunicación a la hora de fomentar la igualdad de género, por lo que resulta esencial empezar a reconocer las consecuencias de los estereotipos de género que crean tanto los contenidos de los medios como una mercadotecnia destinada a la infancia que reproduce dichos estereotipos.

A fin de impulsar el nuevo enfoque de la igualdad de género en la UE, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) acaba de aprobar un dictamen de iniciativa en el que se hace un repaso de la mayoría de los problemas a los que se enfrentan actualmente las mujeres en la UE y se formulan recomendaciones sobre la manera de resolverlos. Por otra parte, se incluye un anexo en el que se enumeran algunas de las mejores prácticas de toda Europa y del mundo con el fin de sensibilizar sobre la importancia de compartir las experiencias positivas que hemos adquirido.

Por último, pero no por ello menos importante, el CESE ha dedicado este año su emblemático Premio de la Sociedad Civil a la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Se rendirá homenaje a las personas y las organizaciones de la sociedad civil cuyos proyectos e iniciativas innovadoras tienen por objeto romper con los estereotipos de género y luchar por la igualdad de trato entre mujeres y hombres en todas las esferas de la vida económica y social.

Nosotros, los europeos, podemos beneficiarnos todos de la igualdad de género. Por lo tanto, ¿por qué hemos de permanecer de brazos cruzados durante otro siglo con la esperanza de que la igualdad de género mejore naturalmente por sí sola? Creo que merecemos más.

Para saber más:

► Indrė Vareikytė, la autora del artículo de opinión, es miembro del Comité Económico y Social Europeo y ponente del dictamen «Cuestiones relacionadas con la igualdad de género».