La hija de Dawit no pierde la esperanza

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Copenhague (EuroEFE).- La familia del periodista eritreo encarcelado Dawit Isaak no pierde la esperanza de recuperarlo pero, 16 años después, apuesta más por el diálogo que por las presiones sobre el dictador Issaias Afewerki.

Bethlehem Isaak vive junto a sus dos hermanos y su madre en Suecia, patria de adopción de Dawit Isaak, un exiliado que regresó a su tierra natal cuando Eritrea se independizó de Etiopía y fundó un semanario independiente, “Setit”, para pocos años después ser encarcelado.

Pese a todas las presiones sobre el régimen eritreo, éste sigue negándose a liberar a Isaak, preso desde el 23 de septiembre de 2001 sin haber sido acusado ni juzgado, sin contacto con su familia desde entonces.

“No creo que ninguna nación soberana en el mundo aceptara exigencias del exterior si sintiese que estaba siendo forzada”, razona Bethlehem Isaak en una entrevista con Efe por correo electrónico.

“Mi opinión -añade- es que el diálogo justo y honesto es decisivo y el enfoque correcto. Y al final la decisión (sobre el destino de Dawit Isaak) es una decisión de Eritrea”.

El Gobierno sueco “hace lo que puede”

El primer y único presidente de Eritrea no soportó las críticas que le hicieron políticos y periodistas independientes y envió a un buen número de ellos a la cárcel en 2001.

Salvo los dos días en que fue liberado en 2005 para recibir atención médica, cuando pudo hablar por teléfono con su familia, Isaak ha permanecido retenido por las autoridades eritreas, que consideran su caso un asunto interno relacionado con la seguridad del país.

En esos dieciséis “dolorosos años”, como los define su hija -que reside en Gotemburgo (Suecia)- apenas se han tenido noticias suyas y solo de forma indirecta: la última vez, hace un año, cuando tanto el ministro de Exteriores eritreo, Osman Saleh, como un asesor presidencial confirmaron que estaba vivo.

Esas afirmaciones dan “esperanza” a Bethlehem Isaak, que asegura que no tiene ninguna razón para dudar de su credibilidad.

La hija del periodista y narrador resalta la importancia de “intercambiar ideas y valores de una manera respetuosa” entre los distintos países para lograr acuerdos.

Organismos como el Parlamento Europeo y personalidades como la relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en Eritrea, Sheila Keetharuth, han reclamado en los últimos meses la liberación del periodista, al igual que piden en Suecia desde hace años políticos, asociaciones y medios de comunicación.

Bethlehem Isaak agradece el apoyo de todas las personas que “de forma honesta” luchan en Suecia por la puesta en libertad de su padre.

Pero también lamenta que haya quienes usan su figura en su propio interés, algo que le causa -admite- “tristeza y decepción”.

El Gobierno de Suecia -Dawit Isaak tiene también la nacionalidad sueca- ha intentado la “diplomacia silenciosa” con Eritrea, táctica que ha recibido críticas en este país escandinavo, aunque Bethlehem está convencida de que el Ejecutivo “hace lo que puede”.

“Su vida se ha convertido en mi inspiración”

Isaak, que cumple esta semana 53 años, ha recibido varios premios a la libertad de expresión. Este mismo año, fue galardonado con el Premio Mundial de la Prensa “Guillermo Cano” de la UNESCO, un galardón que lleva el nombre de un periodista colombiano asesinado y ha sido uno de los tres finalistas al Premio Sájarov a la libertad de conciencia que concede el Parlamento Europeo.

En el discurso de recibimiento del Guillermo Cano, el 3 de mayo en Yakarta, Bethlehem Isaak recordaba a un padre que le enseñó a leer a los cuatro años de edad, que siempre estaba “viajando, fuera de casa, dedicado a ayudar a otros”, empeñado en construir una Eritrea libre.

En el recuerdo de su hija, Dawit Isaak se enorgullecía de “Setit”: “es el primer periódico independiente (de Eritrea). No queremos depender del Gobierno, de otros países u organizaciones. Empezamos libres y así seguiremos”.

“Hoy, 20 años después y 15 años desde que lo vi por última vez entiendo su pasión y que el mundo es mucho más complejo y más violento e injusto de lo que yo pensaba. Hoy su vida se ha convertido en mi inspiración”, aseguraba la joven.

Decidida a dedicar su vida a defender la libertad, Bethlehem agregó en la ceremonia: “aunque mi padre no esta aquí hoy, me diría que no sintiera enfado ni tristeza, sino esperanza y perdón; me diría que muestre comprensión y me concentre en lo que podemos hacer para ayudar a otros”.

Por eso, animó a la comunidad internacional “a involucrarse en un diálogo fructífero” para guiar a su pueblo “hacia una Eritrea donde todos podamos liberar nuestras mentes, almas y corazones”.

“Y un día, padre, espero verte de nuevo, tomarte de las manos y ser simplemente tu hija. Ojalá vuelvas pronto a casa”, concluyó.

Por Anso Lamela y Julia R. Arévalo

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